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Sembrando

¿UN ESTADO PROXENETA-CÓMPLICE-ENCUBRIDOR? - A PIMP-ACCOMPLICE- COVER-UP-STATE?

Resumen - Abstract

Este ensayo presenta un estudio crítico del recorrido de los temas relacionados con sexualidad, pornografía y prostitución de la legislación Colombiana buscando respuestas jurídicas al entretenimiento adulto específicamente en el campo del modelaje webcam, formalidades legales, no encubridoras que deba cumplir la denominada “industria del sexo”, tipo de restricciones y prohibiciones para aplicar a este negocio millonario capitalista en el que el cuerpo de la mujer es una mercancía de consumo, así como lo tocante a medidas de control y acceso a este tipo de material por parte de niñas, niños y adolescentes. El Estado colombiano que olvida la salvaguarda de los derechos humanos fundamentales de mujeres, niñas y niños también olvida regular pertinente y apropiadamente haciendo caso omiso del mandato constitucional que le ordena garantizar la protección de los derechos de la mujer sin discriminación alguna. A través de la legislación examinada se ha podido constatar su falta de interés para cumplir con los compromisos adquiridos a nivel nacional e internacional, el silencio cómplice en el cobro de un impuesto proxeneta, el vacío legal con relación a estas temáticas, vacío que exige de parte del Estado un cambio de sus políticas encubridoras y proxenetas a fin de que las mujeres no sean invisibilizadas y puedan acceder a los derechos y beneficios que otorga las normas sin tener que dirigirse a estos lugares para suplir sus necesidades fundamentales. Independientemente del discurso moral, la denominada industria de las webcams es un fenómeno cultural y comercial, un negocio millonario en el que el Estado no ha tenido voluntad política para censurarla, impedirla o reglamentarla, antes bien, con las decisiones tomadas la ha normalizado y hecho disponible para todos.

Introducción- Introduction

Colombia es el país de las leyes, de los decretos, de las reglas. Es habitual encontrar normas para cualquier tipo de comportamiento. A su vez es también un país donde falta la legalidad, ésta es exigua; en primer lugar porque pocas veces se evalúa si la norma es eficiente y eficaz, si ha caído en desuso, si necesita interpretación y no la tiene porque a veces se habla de decretos reglamentarios para las leyes que no terminan de materializarse, es más, si no se acatan siempre existen razones plausibles para justificar determinado comportamiento y no poca veces “la ley es para los de ruana” porque el cumplimiento se valora según la posición social, ideológica e incluso del grupo económico personal o familiar, es que “usted no sabe quién soy yo”, por eso tocar este tema no es un asunto apacible, siempre tendrá sus detractores.

Sería interesante retroceder hasta los ancestros para darse cuenta del valor de la palabra sin hacer tanto énfasis en la pauta legislativa, su vida se apoyaba sobre patrones culturales, sociales y morales y desde ahí la sanción no era tanto jurídica cuanto moral o social. Si se poseyera la cultura de la legalidad se reduciría la proliferación de preceptos y seguramente se buscarían mecanismos que acrecentaran los intereses generales de la sociedad colombiana sin privilegiar a unos pocos como con frecuencia sucede.

Pero esta constante colombiana tiene una excepción en la reglamentación, el concerniente al aspecto de la sexualidad con relación al denominado “entretenimiento adulto” un invento de hombres para hombres que legitima la libertad de hacer daño a las mujeres, daño real físico y psicológico que las lleva a usar continuamente medicamentos que les ayuden a paliar el dolor que les produce las indignas y denigrantes acciones que realizan para satisfacer a la industria del sexo que erotiza la violencia, cosifica a la mujer, enmascarando estas escenas de extrema violencia, humillantes y degradantes como libertad de expresión, libre desarrollo de la personalidad, derecho sobre el cuerpo, mente abierta, cuando en realidad es esclavitud, violación, sometimiento de la mujer por unos pocos pesos cancelados por un varón para quien lo que prima es su deseo/perversión.

Este campo sin regulación se refiere a acciones, vocabulario, mensajes, juguetes sexuales, imágenes, videos que atentan contra la dignidad e igualdad de la mujer frente al varón sometiéndola a un trato humillante e indigno, como puro objeto sexual, subordinada a la voluntad del varón; servil, inferior, buena sólo para excitar y satisfacer el placer masculino, donde lo único que vale en ella son sus atributos físicos en detrimento de su riqueza intelectual, psicológica y espiritual, donde todo se limita a la explotación sexual de la mujer, una forma de entender la sexualidad del sistema capitalista que lo promociona porque le proporciona jugosos dividendos.

Esta subcultura está a la base de la publicidad, los programas televisivos, las películas, preparan a las jóvenes para que terminen en los sitios porno; se les hipersexualiza desde niñas, crecen con la idea de que lo importante y verdadero se ser “sexy” “estar buena” para el varón; los medios sociales que impulsan la oferta y la demanda se encargan del resto. A su vez, los niños y adolescentes encuentran en internet de forma anónima, asequible y accesible, lo que se está convirtiendo para muchos de ellos, en la inducción al mundo de la sexualidad; se les inculca la cultura de la violación, de la violencia sexual, de la dominación sexual de las mujeres contraviniendo los derechos de la infancia y la juventud al permitir el acceso a sitios en los que perciben la prostitución como algo aceptado socialmente, favoreciendo su práctica o bien encubriendo delitos como la trata de personas y la explotación sexual de mujeres, niñas, niños y adolescentes. Y lo más lamentable es que luego sobreviene el clamor general ¿Por qué se están acrecentando los actos de violencia contra la mujer? ¿Por qué tantos feminicidios?

A niveles estatales se señala que hay especial cuidado con las niñas, niños y adolescentes en la web y hoy en la realidad no lo hay; cualquier niño puede acceder a una zona de entretenimiento adulto sólo con dar un clic a +18 (años) y encontrarse en un sitio porno con prostitución 2.0, virtual, filmada, digital, grabada; razón por la cual Colombia debe preocuparse de la cuestión de la legalidad de las páginas webcam; el Estado no presta atención sobre lo que realmente está pasando en los locales de producción llamados estudios(1) que ofrecen las herramientas tecnológicas para las conexiones, éstos se encuentran en el “limbo” pues no han sido legalizados, pero tampoco declarados ilegales y el cobro proxeneta de un impuesto no debe ser bajo ningún punto de vista un atajo para la legalización de una actividad que está destruyendo a la juventud colombiana, las webcams son una encrucijada ético -jurídico – económica, una situación compleja que merece y necesita toda la atención del Estado y la sociedad civil.

  1. Locales que ofrecen las herramientas tecnológicas para que las conexiones sean híper-rápidas en Internet, con computadoras y cámaras de alta tecnología para que el streaming (video y audio) sean de calidad full HD. Generalmente están adecuados con habitaciones bien decoradas e iluminadas, con conexiones a fibra óptica de altísima descarga para soportar las transmisiones en HD.

©2021

A pimp-accomplice- cover-up state

Abstract

This essay deals with the critical study of issues related to sexuality, pornography and prostitution in Colombian legislation, seeking legal responses to adult entertainment specifically in the field of webcam modeling, legal and non-concealing formalities of the so-called “sex industry”, its types of restrictions and prohibitions that apply to this capitalist millionaire business in which the woman's body is a consumer’s merchandise, as well as with regard to control measures and access to this type of material by girls, children and adolescents. The Colombian State that forgets to safeguard the fundamental human rights of women and children also forgets to regulate it pertinently and appropriately, ignoring the constitutional mandate that ensures the protection of women's rights without any discrimination. By examining the legislation, it has been possible to verify their lack of interest to comply with the commitments acquired at the national and international level, the complicit silence in the collection of pimp tax, the legal vacuum in relation to these issues that requires the State to change its cover-up and pimping policies so that women are not made invisible and can access the rights and benefits granted by the regulations without having to go to these places to meet their basic needs. Regardless of the moral discourse, the so-called webcam industry is a cultural and commercial phenomenon, a million-dollar business in which the State does not have the political will to censor, prevent or regulate, rather, with the decisions taken, it has normalized and made it available to everyone.

Introduction

Colombia is a country of laws, decrees, and rules. It is common to find rules for any type of behavior. At the same time, it is also a country where legality is wanting, it is meager. In the first place because it is seldom evaluated whether the norm is efficient and effective, if it has been disregarded, if it needs interpretation and does not have it because sometimes there are talks of regulatory decrees of laws that does not materialize. And indeed, if they are not followed there are always plausible reasons to justify certain behavior and not rarely "the law is for those of roan people" because compliance is valued according to the social, ideological position and even the personal or family economic group, it is that, "you do not know who am I”, that's why touching on this topic is not a light matter, it will always have its critics.

It would be interesting to go back to the ancestors to realize the value of the word without placing so much emphasis on the legislative guideline, their life was based on the cultural, social and moral patterns and from there, the sanction was not so much legal as moral or social. If the culture of legality were to be possessed, the proliferation of precepts would be reduced, and mechanisms would surely be sought in order to increase the general interests of Colombian society without privileging a few as it often happens.

This unregulated field refers to actions, vocabulary, messages, sex toys, images, videos that attempt against the dignity and equality of women in front of men by subjecting them to a humiliating and unworthy treatment, as pure sexual objects, subordinated to the will of men; servile, inferior, good only to excite and satisfy male pleasure, where the only thing that counts in her are her physical attributes to the detriment of her intellectual, psychological and spiritual wealth, where everything is limited to the sexual exploitation of women, a way of understanding the sexuality of the capitalist system that promotes it because it provides juicy dividends.

But this constant Colombian has an exception in the regulation, the one concerning the aspect of sexuality in relation to the so-called “adult entertainment”, an invention of men for men who legitimizes the freedom to harm women, real physical and psychological harm that leads women to continuously use medications that help them alleviate the pain caused by the unworthy and degrading actions they carry out to satisfy the sex industry that eroticizes violence, objectifies women, masking these scenes of extreme violence, humiliating and degrading as freedom of expression, free development of the personality, right over the body, open mind, when in reality it is slavery, rape, subjugation of women for a few pesos paid by a man who prioritizes his desire / perversion.

This subculture is at the base of advertising, television programs, movies. They prepare young women to end up on porn sites; they are hypersexualized since they are young, grow up with the idea that what is important and true is being "sexy" "being good" for the male. Social media that drives supply and demand takes care of the rest. In turn, children and adolescents are found in the internet anonymously, affordable and accessible, which is becoming for many of them, an introduction to the world of sexuality; the culture of rape, sexual violence and sexual domination of women is instilled in them, infringing on the rights of children and young people by allowing them access to places where they perceive prostitution as something socially accepted, favoring its practice or concealing crimes such as human trafficking and sexual exploitation of women, girls, boys and adolescents. And it is most unfortunate, that later, the general clamor that ensues is: Why are acts of violence against women increasing? Why so many femicides?

At the state levels, it is pointed out that there is special care with the girls, boys and adolescents on the web but in reality, there is none. Any child can access an adult entertainment zone with just one click at +18 (years) and find themselves on a porn site with prostitution 2.0, virtual, filmed, digital, recorded, a reason why Colombia should worry about the question of the legality of the webcam pages. The State does not pay attention to what is really happening in the production premises called studios that offer the technological tools for connections, these are in "limbo" because they have not been legalized, but neither have they been declared illegal and the pimp collection tax should not be in any point of view a shortcut to the legalization of an activity that is destroying the Colombian youth. Webcams are an ethical-legal-economic crossroads

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